La vacunación de los perros y gatos debe considerarse una práctica de prevención terapéutica, por lo tanto debe estar en manos del profesional veterinario quien debe evaluar las condiciones fisiológicas del animal, su hábitat, la posibilidad de contacto con otros animales (epidemiología de las enfermedades) y su historia inmune para adaptar estos planes a las necesidades del paciente.

En otros países del mundo, las vacunas de perros y gatos se clasifican en esenciales (core) y opcionales (non-core) a partir de un análisis multifactorial que incluye la gravedad de la enfermedad, la transmisibilidad y la potencialidad de ser zoonótica. En nuestro país (Argentina) esto aún no está definido, pero debieran utilizarse criterios similares incluyendo nuestras propias características.



