Antes de comprar o aceptar el regalo de un perro hay que meditar si es aconsejable o no.

Deben tenerse en cuenta las características propias de la especie canina y el estilo de vida actual y futuro de la familia, espacio disponible, rutina diaria, dinero extra para gastar en la alimentación y cuidados que pudiera necesitar, etc.
Si luego se decide tener un perro, previo a su adquisición, es importante definir el papel que se le asignará en el grupo familiar: compañía, cría, guardia, trabajo… Decidir el tamaño, su raza o no, sexo y finalmente, teniendo en cuenta todo lo anterior, se elegirá al individuo.
Es necesario conocer como es un perro.
El perro pertenece a una especie gregaria o social, vive en un grupo que tiene un orden establecido, sus integrantes permanecen juntos la mayor parte del tiempo, colaboran en la crianza de los cachorros y se alimentan de presas que generalmente cazan en grupo. Para el éxito de la cacería es indispensable un sistema de comunicación.
El comportamiento de un perro es el resultado de la acción simultánea del genotipo o sea lo que trae de sus padres y abuelos, que representa un 20-30 %, y del ambiente adonde realiza los aprendizajes.
La influencia del ambiente en el desarrollo de la conducta es muy importante ya desde la última etapa de su gestación.
En sus primeros meses de vida el cachorro deberá aprender pautas que le permitirán ser un adulto con comportamiento equilibrado, entre ellas:
Deberá reconocer a su propia especie.
Socializarse con otros individuos, habituarse a diferentes situaciones, reconocer los lugares seguros, a comunicarse.
Aprende a comunicarse a través del juego con su madre y hermanos, mediante éste fija los rituales de comunicación de la especie que le permitirán luego incorporarse a un grupo y limitar los conflictos que pudieran presentarse.
El cachorro también debe aprender a organizar y controlar su comportamiento, para ello es importante la enseñanza de su madre. Esta educación debe ser continuada por el criador y el nuevo propietario.
Debe aprender a formar parte de un grupo y ser autosuficiente. La madre inicia el destete, debe permanecer alejado de ella, y hace que aprenda a comunicarse a distancia para conseguir la aceptación de los adultos de la manada.
El desarrollo del comportamiento es gradual y durante toda la vida se presentarán cambios debidos a diferentes factores, entre ellos:
La sanidad, nutrición y cuidados aportados al animal.
La maduración del Sistema Nervioso Central, que permitirá o no comportamientos organizados.
Variaciones hormonales.
El aprendizaje.
Las enfermedades que lo afecten durante su vida.
El envejecimiento del animal
Algunos problemas de comportamiento observados en etología clínica o medicina comportamental se relacionan con la persistencia de lazos afectivos infantiles en el adulto, en consecuencia aparece un estado de dependencia patológico asociado a ansiedad y persistencia del comportamiento infantil. El perro evidencia distintos signos que demuestran su sufrimiento psíquico e indican la presencia de un problema de comportamiento que necesita tratamiento.
Otro problema, más frecuente de lo que debería ser en la consulta porque puede prevenirse, es la agresión.
La conducta agresiva es potencialmente grave y debe enfrentarse con seriedad porque tiene responsabilidad legal y consecuencias en la salud pública. Lamentablemente por lo general las víctimas de ataques mortales son niños o ancianos y es un tema recurrente en los medios de comunicación.
Se debe considerar que la agresión incluye la acción de morder pero también las conductas de gruñir o fruncir los belfos (labios) sin que el acto culmine en mordida, éstos últimos son generalmente los primeros signos que aparecen y son considerados sin importancia por el propietario. Con el tiempo la agresión progresa y es cada vez más peligrosa, mucho más aún si a esto se suma el tamaño del animal que aumenta considerablemente la peligrosidad de la misma.
En las diferentes especies el comportamiento agresivo es parte de su organización social y reproductora.
Entonces, en algunos casos la agresión que presenta el perro puede ser una conducta normal para la especie pero siempre es inaceptable para la convivencia con el hombre. En otros puede ser consecuencia de un problema orgánico (ya que a veces la agresión es el primer síntoma de una enfermedad) o ser una conducta patológica, entre ellas sociopatía, ansiedad, distimia, disocialización primaria, etc.
Es importante tener en cuenta que la raza o el tamaño del animal no impiden la manifestación del comportamiento agresivo, esto significa que puede estar presente en un perro mestizo o de raza miniatura, mediana, grande o gigante, sí serán diferentes sus consecuencias, o sea a mayor tamaño y fuerza mayores y más serias serán las lesiones provocadas por el animal.
Entonces siempre frente a un problema de agresión es necesario hacer un diagnóstico correcto para lo que suele ser necesario utilizar métodos complementarios de diagnóstico (análisis clínicos, radiografías, encefalograma, etc). Esto último implica que los problemas de agresión deben ser diagnosticados y tratados por un médico veterinario especializado en medicina comportamental. El diagnóstico puede realizarse en cualquier tamaño, raza y edad aunque cuanto antes se lleve a cabo y se comience con el tratamiento de la agresión más probables y rápidos serán los resultados positivos y menos riesgoso será el comportamiento agresivo y sus consecuencias.
Refiriéndonos a un animal sano, o sea sin enfermedades orgánicas que puedan justificar o sumarse al problema de agresión, es importante trabajar lo antes posible para prevenirla, y para esto es fundamental el seguimiento de la conducta durante las etapas de cachorro y juvenil que también debe hacerse con el asesoramiento del profesional.
Frecuentemente son los propietarios quienes resultan agredidos cuando intentan retirar el comedero o cualquier objeto al animal, acariciarlo, abrazarlo, pasar por encima de él cuando se encuentra descansando, aplicarle una medicación, retarlo o simplemente mirarlo.
Como consecuencia de esto muchas veces el perro será regalado derivándose el problema a otra persona porque lo que cambia es el propietario no el problema y así este “paciente-problema” seguirá pasando de una familia a otra indefinidamente, o ubicado en un refugio, abandonado en la vía pública o llevado a un establecimiento agrícola ganadero. En este último caso como no tuvo contacto previo con los animales del lugar puede asumirlos como presas potenciales y así desarrollar el comportamiento predatorio. Muchas de las situaciones anteriores terminarán lamentablemente con la eutanasia (muerte) del animal, lo que la mayoría de las veces es innecesario si se actúa en tiempo y forma con el profesional.
El comportamiento del cachorro es influenciado entonces de muchos factores, pero si el cachorro es adoptado a los pocos meses de edad, dependerá a la vez del nuevo medio ambiente y de la actitud de los propietarios.
El cachorro es emocionalmente muy vulnerable y los malos tratos pueden afectar seriamente el comportamiento futuro del animal.
Resumen:
Comportamiento = Genética + Ambiente, cambia con la edad.
Es importante conocer a la madre y el tamaño de la camada.
La etapa de cachorro es la de mayor relevancia para prevenir problemas de comportamiento y es importante asesorarse lo antes posible con el veterinario especializado. Cuando no hay una patología orgánica o de conducta que complica el cuadro generalmente un perro que no obedece es porque no comprendió el mensaje.
El perro protege a la familia porque forma parte de su manada, no es necesario adiestrarlo para ataque si se desea un animal de compañía.
La agresión puede ser un comportamiento normal, una enfermedad del comportamiento, manifestación de un problema orgánico, o combinación de los anteriores.
Gruñir, mostrar los dientes, interponerse en el paso, agarrar las manos, brazos, pies o la ropa, montar, romper, orinar adentro de la casa, girar en círculo, morder o raspar durante el juego etc., son conductas a las que debe darse importancia y requieren de un diagnóstico independientemente de la raza y edad.
Antes de traer el perro al hogar es importante consultar al profesional para asesorarse y tener tiempo y dinero disponible para afrontar sus necesidades para preservar su bienestar.
La crianza adecuada previene aparición de problemas de conducta.
Conclusión
El comportamiento del animal es el aspecto más importante de su relación con el hombre, afecta a su familia humana y a la comunidad en general.
El buen comportamiento es indicativo de salud y bienestar.
La etapa de desarrollo es un período muy importante para su futuro comportamiento.
La crianza adecuada minimiza el riesgo de aparición de problemas de conducta.
Los problemas de comportamiento pueden prevenirse y cuando están presentes tienen tratamiento independientemente de la raza y edad del animal.
Dra. Silvia I. N. Vai
Médica Veterinaria especializada en Etología clínica, U. B. A.
fuente: sobremascotas.com
