Cómo tener al hámster comiendo de la mano
Los roedores también pueden interactuar con sus dueños. Lo primero es aprender a manipularlos con confianza.

Toda la familia llega contenta a la casa con la jaula, pero basta que intenten tomar al roedor y éste los muerda, para que hasta ahí llegue la entretención y el interés por la nueva mascota. Mal que mal, los dientes de los hámsteres (ya sea dorado, ruso o chino) o de los jerbos son tan filudos que se sienten como corchetera.
Hay que aprender a acercarse correctamente. Asimismo, tener presente que los hámster rusos o chinos suelen ser más tímidos y, por ende, menos dóciles. Son más mordedores y recomendados para niños mayores.
El hámster dorado es más raro que muerda -generalmente lo hace cuando está enfermo-, pero así y todo es bueno considerar ciertas pautas.
Hay que meter la mano a la jaula y dejar que el hámster te huela, sin intentar cogerle. En algún momento querrá oler a la persona y posarse en la palma. La mano debe estar muy abierta y quieta, para que no se asuste. Incluso, si pellizca, no hay que hacer movimientos bruscos.
La mano debe estar lavada, porque podría tener olor a comida y el animal morder por error.
A veces se sugiere poner alguna “golosina” que les guste mucho en la palma de la mano, para que se aproxime a cogerla. El veterinario especialista en animales exóticos de la Clínica San Blas, doctor Eduardo Vernal, es cauto con esa idea, porque “los cambios de dieta en ellos son muy críticos. Si la gente se entusiasma y les da mucha fruta o verdura, pueden sufrir un trastorno digestivo fatal. Si suelen comer alimento seco, los productos con mucha fibra deben incorporarse de a poco”, precisa.
Una vez que el roedor está en la palma de la mano, se le puede cubrir con la otra mano y así sacarlo de la jaula. También se les puede tomar de la piel a la altura de la cruz (entre el dorso y la cabeza). En el caso de los jerbos -las especies más dóciles de todas- hay que tener cuidado al tomarlas de la cola, pues la literatura describe que pueden perder parte de ésta.
Bajen el volumen
Es esencial evitar el griterío de los niños. “A veces los chicos se emocionan mucho y gritan ante los movimientos rápidos del hámster, y eso los estresa”, dice Vernal.
Tampoco hay que intentar tomarlos cuando están comiendo o durmiendo. Si el animal se pone de espaldas, es una señal de que no quiere ser molestado.
Una vez fuera de la jaula, hay que buscar acercarlo a uno para que se sienta protegido. Por ejemplo, ponerlo en el regazo, dejando que trepe y olorose. Se puede intentar rascarle suavemente en el lomo, en la cabeza y detrás de las orejas.
Dedicarle tiempo todos los días a su sesión de juegos y aseo es el mejor hábito para ganar su confianza.
Los roedores pueden seguir circuitos, así que es bueno dejarlos libres. Por supuesto, procurando que no haya rendijas u orificios para escapar. Se les puede poner su comida en el camino para que lo sigan. Luego, se le van sacando gradualmente los incentivos (menos el de la meta) para que hagan el trayecto solos.
via: emol.com
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