La cobaya enferma
Una cobaya saludable presenta unos ojos brillantes y un poco húmedos. Los ojos hundidos y secos no indican la presencia de una seria enfermedad, al igual que unos ojos llorosos, los cuales después normalmente producen secreción.

Además, una cobaya sana nunca debería sufrir de unos ojos pegajosos o bien de los orificios de la nariz taponados. Incluso deberemos asegurarnos de que en la zona de alrededor del ojo no existan costras.